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lunes, 30 de septiembre de 2019

Las rancheras al estilo de “La Vargas”


Se conmemoran 100 años del nacimiento de la cantautora, la cual dejo en México una huella al convertirse en un símbolo de la música nacional.

En celebración de sus 100 años recordamos la singular voz de Chavela Vargas: áspera y llena de emoción, fue la que hizo posible que un género como el de las rancheras, tradicionalmente cantado por hombres, se volviera suyo. Precisamente, es con su interpretación y arreglos propios que le hace a Macorina, una canción de rebeldía del siglo XVII, con la que alcanzó sus primeros éxitos en la época de 1950.

Chavela parte a los 17 años a México, pero es hasta sus 30, con la ayuda de José Alfredo Jiménez, que la costarricense se vuelve cantante profesional y realiza su primer álbum: Noche de bohemia el cual le abrió las puertas al mundo de los escenarios no solamente en México, sino que alrededor de todo el mundo. Durante su carrera Vargas hizo apariciones en la Sala Caracol, Madrid; Carnegie hall, Nueva York; Luna Park, Argentina; el Teatro Olimpia de París, Francia; el Palacio de Bellas Artes, México, etc.

Su elección de género musical, inusual para mujeres intérpretes, el uso de vestimenta para hombre y su carácter rígido llevó al público a hacer conclusiones sobre su sexualidad por muchos años; inclusive se cuestionaba el tipo de relación que sostenía con su amiga íntima Frida Kahlo, pero ella siempre se negó a hablar de ello pues no le gustaba comentar en su vida sentimental. Fue hasta el año 2000, en una entrevista, donde expresó abiertamente ser lesbiana.

La adicción de Vargas al alcohol la apartó de los escenarios por 12 años, pero esta dependencia la logra sobrepasar, su regreso a la escena pública llego en los noventa donde la segunda parte de su carrera comienza:  Manolo Arroyo la redescubre en un bar de Coyoacán, donde cantaba, y la lleva a España de ahí conoce a un admirador de su música, Pedro Almodóvar quien utilizó sus canciones para musicalizar producciones como:  Kika, La flor de mi secreto, Carne trémula, Julieta y Dolor y Gloria.

A los 91 años la cantautora realiza uno de sus últimos proyectos, antes de su muerte en agosto del 2012, lanzando un disco-poemario titulado: La luna grande en honor al poeta Federico García Lorca. El trabajo fue producido por Corason Records y une la inconfundible voz de Vargas con la lírica de Lorca fusionando de esta manera ambas disciplinas.

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