Se
conmemoran 100 años del nacimiento de la cantautora, la cual dejo en México una huella al
convertirse en un símbolo de la música nacional.
En celebración de sus 100 años recordamos la singular voz de Chavela Vargas: áspera y llena de emoción, fue la que hizo
posible que un género como el de las rancheras, tradicionalmente cantado por hombres, se
volviera suyo. Precisamente, es con su interpretación y arreglos propios que le
hace a Macorina, una canción de rebeldía
del siglo XVII, con la que alcanzó sus primeros éxitos en la época de 1950.
Chavela
parte a los 17 años a México, pero es hasta sus 30, con la ayuda de José
Alfredo Jiménez, que la costarricense se vuelve cantante profesional y realiza
su primer álbum: Noche de bohemia el cual le abrió
las puertas al mundo de los escenarios no solamente en México, sino que
alrededor de todo el mundo. Durante su carrera Vargas hizo apariciones en la Sala Caracol, Madrid; Carnegie
hall, Nueva York; Luna Park, Argentina; el Teatro Olimpia de París,
Francia; el Palacio de Bellas Artes, México, etc.
Su
elección de género musical, inusual para mujeres intérpretes, el uso de
vestimenta para hombre y su carácter rígido llevó al público a hacer
conclusiones sobre su sexualidad por muchos años; inclusive se cuestionaba el
tipo de relación que sostenía con su amiga íntima Frida Kahlo, pero ella
siempre se negó a hablar de ello pues no le gustaba comentar en su vida
sentimental. Fue hasta el año 2000, en una entrevista, donde expresó
abiertamente ser lesbiana.
La
adicción de Vargas al alcohol la apartó de los escenarios por 12 años, pero
esta dependencia la logra sobrepasar, su regreso a la escena pública llego en los
noventa donde la segunda parte de su carrera comienza: Manolo Arroyo la redescubre en un bar de Coyoacán,
donde cantaba, y la lleva a España de ahí conoce a un admirador de su música, Pedro
Almodóvar quien utilizó sus canciones para musicalizar producciones como: Kika, La flor de mi secreto, Carne trémula,
Julieta y Dolor y Gloria.
A
los 91 años la cantautora realiza uno de sus últimos proyectos, antes de su
muerte en agosto del 2012, lanzando un disco-poemario titulado: La luna
grande en honor al poeta Federico García Lorca. El trabajo fue producido
por Corason
Records y une la inconfundible voz de Vargas con la lírica de
Lorca fusionando de esta manera ambas disciplinas.

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