El centro histórico de Tlalpan, oficialmente nombrado como Zona centro de Tlalpan, es una zona turística llena de sabores y aromas.
No existe mejor plan para disfrutar de un frío pero familiar domingo por la mañana que dar un paseo por las calles del emblemático centro histórico de Tlalpan. Este lugar acogedor y turístico a la vez, comienza su actividad un poco tarde, ya que en la mañana lo único que pued ver abierto es alguno que otro restaurante para almorzar.
Las personas que pasean por el centro son variadas, desde personas indígenas quienes venden sus artesanías con esperanza y cansancio simultáneo, hasta turistas extranjeros maravillados por la música, gente y sazón de este lugar. Pero la mayoría son familias mexicanas con ganas de pasar un buen rato únicamente caminando mientras disfrutan de un delicioso helado o algodón de azúcar, tal fue mi caso.
Mientras caminaba por las calles, las noté un poco descuidadas y con basura, la cual las personas arrojan en las esquinas de estas sin remordimiento alguno, a pesar de qué hay botes de basura situados en varios lugares cercanos a las ya conocidas bancas verdes. Aunque en realidad no encontré un olor desagradable en el ambiente, al contrario, respiré mejor que en otros lugares de la ciudad gracias a la cantidad de árboles que protegen a varias calles del centro.
Durante mi paseo, me encontré con un quiosco blanco de una dimensión pequeña pero es bastante llamativo por su arquitectura, unos diminutos faros de luz en cada soporte de este, le dan un toque elegante pero la propaganda desgastada pegada en las escaleras, se lo quitan instantáneamente, de todos modos, llama la atención además de ser una vista agradable.
Reconozco que no es un lugar tan turístico o conocido como el centro de Coyoacán o el Ángel de la Independencia en Reforma, pero tiene su toque mágico gracias a diversas fuentes, colores, puestos ambulantes de comida o artesanías y esculturas que adornan a la perfección el lugar y me animan a volver una y otra vez. Sin duda, es un lugar digno de un paseo a pie o bicicleta y alguno que otro antojo gastronómico.

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